Sep 13 2015

Pero mira que nos gustan los premios… y cómo los necesitamos eh! Yo creo que más que nunca. Necesitamos referentes. Que las cosas se paren un momento y alguien en quien confiemos señale hacia algo o alguien, y afirme con autoridad que esa cosa o tal persona son importantes. Insisto, necesitamos tener referentes, modelos de comportamiento, faros que nos guíen… ambos aspectos son esenciales: la autoridad de ese que estira el brazo y extiende su dedo y exclama: ¡éste sí que vale!, y necesitamos también ver que alguno de nuestros cercanos aparezca destacado por sus méritos, sobre todo morales; sí, sí, me refiero a que se trate de su excelencia en su conducta.

Estamos viviendo unos momentos en los que todos podemos vivir un instante de gloria, en forma de chute de ‘me gusta’ en Facebook, por ejemplo. Momentos de gloria desaforados que en muy poco tiempo son borrados por completo de la memoria y que no formarán parte de ningún capítulo de la Historia Universal. Sí, ya lo dijo Andy Warhol: ‘en el futuro todo el mundo será famoso al menos quince minutos‘. Y es que esos quince minutos que nos corresponden a cada uno de nosotros, ya parecen una eternidad. Nuestros tiempos han cambiado, con la gran cantidad de información que nos llega hoy en día, no se permite que nada dure. ¿Quince minutos? ¡Qué barbaridad!, alguno se conformaría con un solo minuto. Porque si hay algo que apenas dure, es la fama.

Como os decía, todos podemos decir, y ‘presumir’, que en alguna ocasión hemos obtenido una docena o un centenar de pulgares alzados en alguna red social, incluso acompañados, a veces, de caritas sonrientes. Y todos sabemos que eso ha durado menos que una cerilla encendida. Eso que creemos que es prestigio dura, en nuestros días, menos que un caramelo en la puerta de un colegio.

¿Cómo va esto de la Redes Sociales? Sencillo: en el coleccionismo sin límite de ‘amistades’, curiosamente amistades conocidas o no, en la multiplicación desmedida de pulgares alzados en la intemperie digital y en los problemas para encontrar información, no de ayer, sino de hace diez minutos. Misión imposible. Todos esos ‘amigos’, conocidos o no, han lanzado al mundo cibernético en esos diez minutos, para conseguir una circulación endiabladamente rápida, cientos sino miles de mensajes que otros cientos de miles de personas compartirán , o aplaudirán con un elegante ‘me gusta’.

Y es por eso que hacen falta premios. Pero premios de verdad. Premios otorgados por una instancia o una persona con verdadera autoridad. Con un prestigio y una honorabilidad fuera de toda duda. Los que vemos por ahí, los que conceden Gobiernos o Administraciones, los que provoquen la mínima sospecha de amiguismo con el jurado o los que conceden editoriales con alguno de sus autores como favoritos a ganadores… no, no valen.

Necesitamos referentes. Autoridades con una relevancia que dure en el tiempo. Porque de cuchufletas, amiguísimo, ninguneo y falta de respeto al rival y devolución de favores en forma de hoy por ti y mañana por mi, vamos sobrado.

Miremos una vez más fuera de nuestras fronteras. Allí los premios gozan de prestigio y se prestigian cuando son concedidos por parte de jurados independientes a obras importantes. Claro que no estarán todos de acuerdo con el fallo final, pero éste se sostiene en pie porque crean consenso social de aplauso y reconocimiento hacia una persona y su vida y obra.

¿Aquí qué ha pasado? Una vez más hemos caído en nuestra manía de adulterarlo todo, secuestrados por la picaresca, el amiguismo y la corrupción. Es como si no lo pudiésemos evitar. Así que la suma no puede dar un resultado más que desastroso: a la fugacidad de nuestros días sumadle el desprestigio y el resultado no puede dar más que pena. El desprestigio además, se ha contagiado a todos. A quienes deberían parecer voces autorizadas, como a quienes reciben el premio.

Para una sociedad que tiene una facilidad pasmosa para perder el norte como la nuestra, honrar y premiar a quienes lo merecen, reconocer públicamente y recordarles de forma digna para que queden en la historia como ejemplo futuro, sería, sin duda, un alivio a medio plazo para poner una solución real a este país nuestro tan despistado… y que necesita medidas urgentes para reforzar su autoestima social… Siempre!!!

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Emprendedor. 'Soñador y apasionadamente inquieto'. Cofounder @Talk2Us_ y @EstrellasyTuits. Dtor Area y Profe Marketing Digital en @IMFFormacion. Directivo @ACENOMA

(2) Readers Comentarios


  1. Ana López de San Román
    13 septiembre, 2015 at 9:26 pm

    Como siempre acertado José Luis! Como bien dices necesitamos referentes, pero de los que valgan la pena, no de pandereta, y de esos que sirven sólo para un día. El reconocimiento y "el premio" debería ser la motivación para que de verdad queramos ser ejemplares, hacer las cosas bien y quedarnos en la memoria de alguien, o en la de una generación. Enhorabuena y gracias por tu reflexión!

    • jlcasal
      14 septiembre, 2015 at 10:42 am

      Así es Ana, creo que es un asunto urgente para poder reforzar los tan dañados pilares de nuestra sociedad. Veremos qué pasa. Estaremos atentos, ¿no? Feliz día y muchísimas gracias a ti ;)

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