Mar 08 2016

Y otra vez me toca decir que sí, que muy bien, que hoy es el Día de la Mujer Trabajadora pero… ¿qué día no lo es? Este año, además, con premio, serán 366 en lugar de 365. Pero hay que ver cómo nos gustan los Días Mundiales de no sé qué o los Días Internacionales de no sé cuánto… Sí, nos encantan los homenajes.

Y es una pena, o al menos me lo parece a mi, que tengamos que esperar a un día concreto para premiar, reconocer, aplaudir lo mucho que han hecho, hacen y seguirán haciendo las mujeres por la humanidad.

Pero bueno, ya que estamos, entraré en el juego y diré que no estaría de más que un día como hoy rindamos un homenaje a todas esas mujeres a las que llamamos ‘nuestras’ pero a las que realmente pertenecemos. Que coloquemos al pie del altar todos los dones, flores y demás presentes con los que pedimos que se congracien con nosotros y nos perdonen las faltas de atención, reconocimientos, aplausos y ese patético mal humor que descargamos con ellas al llegar a casa y del que tienen poquísima, o incluso menos, culpa. Aprovechemos un día como hoy para demostrarles lo mucho que significan para nosotros. ¿Por qué? Porque las adoramos, las amamos, las admiramos, son imprescindibles en nuestras vidas.  ¿Desde cuándo? Pues no desde que hay semáforos ‘unisex’, ni desde que hay miembros o miembras. Lo son desde mucho antes de que fuésemos conscientes de ello. Infinitamente antes de que lo hayamos reconocido.  Y es que son esenciales como madres, como pareja, como compañeras (perdón, como ‘compañeiras‘), como hermanas, como amantes… sí, son esenciales por absolutamente todo. Porque son esenciales como mujeres, como nuestros iguales. Y lo son sin perder nada de su esencia ni su condición de mujer. Y mirad a vuestro alrededor… son también nuestras jefas, nuestras compañeras de equipo profesional y otras actividades, colegas… Nos peleamos con ellas en casa, en el trabajo, en la calle. Les votamos cuando hay elecciones y las vemos desafiantes en los debates. Son brillantes sus artículos en la prensa, excelentes sus novelas y fascinantes en la pantalla. Espectacular su sentido del humor y brillan con luz propia en la danza y la música.

Decía Marcel Mauss que un regalo tiene la fuerza de un don. Utilizadlo con ellas. Es una forma de decir sin palabras lo que no somos capaces de verbalizar… ¿por vergüenza? es probable y también por la culpa generada por nuestro comportamiento. Pero lo más importante, es que rinde homenaje y coloca en un pedestal a quien hace posible nuestra vida. La hace vivible, porque la llena de Amor. Ese poderosísimo sentimiento que es capaz de todo.

Son el centro del mundo, y es una pena que los hombres tiendan a olvidarlo (sí, ya sé que es porque estamos muy ocupados… pero no me vale. Quizás también porque nuestra cultura nos lo ha puesto así de difícil). Pero quietos!!! Deteneos y pensad: ellas están ahí y sí, son el centro de nuestro mundo. Cada una a su manera y de una forma individualmente única. Ahora me diréis que ya lo sabéis, pero estoy convencido que a más de uno no le viene mal que se lo recuerden, y más en nuestros días.

Y prestad atención: el avance de la mujer hacia la individualidad es imparable… y maravilloso. Tirando del mejor de los testigos, la Historia, vemos que el proceso que nos llevó al conocimiento del individuo, ha sido lentísimo: tenemos que ir hasta el Renacimiento y poner la guinda en 1789; y en el caso de la mujer, todo esto apenas tuvo importancia, como si no hubiese sido parte. Se le consideraba parte de un colectivo, no individuo. Una pena.

Una pena que le produjo una tarea extra, como si no fuesen suficientes las que tiene encomendadas: la conquista de su propia individualidad. Una tarea nada fácil con los socios ‘machos’ con los que le tocó lidiar y básicamente porque las teníamos encasilladas en unos patrones que han permanecido grabados a fuego durante siglos. La reproductora de la especie y alimentadora de niños, con formas redondeadas, y de lo que dan fe las estatuíllas más antigua. Alguna Diana cazadora podemos encontrar en representaciones neolíticas y versiones a lo largo del tiempo de las amas, ‘mujeres del mar’, japonesas, que se sumergían a grandes profundidades para lograr la pesca deseada, y que demuestran que ser mujer y trabajar duro no es un imposible. Es un hecho.

Sirenas del Mediterráneo. Esas bellas seductoras que con sus cantos encandilaban a los marinos y les hundían en la miseria. Sí, sirenas reencarnadas en el cine en forma de ‘mujer fatal’ y de las que ningún hombre se puede librar. No perdamos de vista tampoco a Pandora, la curiosa mujer griega que abre la caja de la que sale el mal y la destrucción en sus peores formas. Ah! y la mamma… propia del imaginario italiano. Madre y amante en una misma imagen.

Cuánto trabajo han tenido las mujeres por culpa de nuestra truculencia… han tenido que construirse a sí mismas a brazo partido luchando con los estereotipos creados por los varones. Unos estereotipos que muchas veces, y de forma dolorosa, han tenido que aceptar en nuestra cultura.

Tan injusta y desequilibrada es la situación, que hasta mi paisana Emilia Pardo Bazán en su libro ‘La educación  de la mujer‘, decía que a la mujer no se le enseñaba, se la domaba.

Grandes luchadoras a lo largo de la Historia. En la disciplina que queráis hay múltiples ejemplos, y cuyo trabajo a la causa de la mujer ha sido, y es, esencial.

Gracias a ellas, las propias mujeres y, poco a poco los hombres, han comprendido qué es la mujer, cual es su dignidad y qué graves son los malos tratos (físicos, psíquicos, económicos, sociales…) que ha recibido y recibe. Y al permitirnos ver esa tragedia que supuso su ‘arresto’ social y su aniquilación como individuo, hemos aprendido cómo funciona la humanidad.

Ellas han tenido que luchar mucho, superar cuestionamientos y dar explicaciones constantemente. Y, lamentablemente, aunque menos, tendrán que seguir haciéndolo. Nosotros los hombres, y nuestra cultura, somos, por desgracia, el enemigo que se resiste a ceder. Y no, la batalla no solo se libra en el campo de lo social. También en casa, en la familia…

Reconozcámoslo. En las mujeres pivotan nuestras vidas de hombres. Siempre ha sido así. Siempre lo será. Así que rindámosles el merecido homenaje. ¿Hoy? Claro… y Siempre!!!

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Emprendedor. 'Soñador y apasionadamente inquieto'. Cofounder @Talk2Us_ y @EstrellasyTuits. Dtor Area y Profe Marketing Digital en @IMFFormacion. Directivo @ACENOMA

(2) Readers Comentarios


  1. Patricia
    8 marzo, 2016 at 12:04 pm

    Gracias!!!!

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