Feb 02 2015

Curiosa y triste casualidad. Un post dedicado a un sano vicio. Al placer de la lectura. Y sí, una curiosa y triste casualidad ya que es un día en el que el sector editorial está de luto por el fallecimiento de uno de los mayores editores que ha dado nuestro país, José Manuel Lara. DEP.

El caso, y ya entrando en materia, ¿os habéis parado a pensar el placer que es poder disfrutar con el silencio que rodea a la lectura? Sentado confortablemente, quizás con una taza de café, o no… dejándonos atrapar por la fuerza evocadora de una historia…

La verdad es que ya lo he contado alguna que otra vez. Quizás más de las que me quieren oír que, seguro son cada vez menos: de niño, muy niño, ya me había leído un porrón de historias de aventuras, de Emilio Salgari, de los tres investigadores de Hitchcock y algunos, bastantes, libros, artículos e historias sobre la aviación y blablabla.

Mi imaginación conectaba al máximo nivel con la lectura. Llegaba a intimar tanto con los personajes, que soñaba estar junto a todos ellos en sus aventuras por Assam y otros lugares ‘exóticos’. Por esos lugares que adoraban a la diosa Khali, sí, la de los veintipico brazos. Llevábamos cuchillos curvos en la boca repujados en oro y con rubíes en sus empuñaduras. ¿Para qué? ¿Cómo que para qué? Pues por si éramos atacados por algún tigre de Bengala.

Si, de niño vivía la lectura de tal manera que parecía un personaje más.

Pero todo tiene un por qué. La lectura tenía una fuerza brutal porque no tenía competencia. Ningún otro medio era tan divertido, y provocador. La televisión estaba limitada a dos canales y con una programación… pues eso, la que había. iPad, móvil, videoconsola… palabras inexistentes para nombrar objetos imposibles. El cine, lejano y en momentos especiales. Los juegos de mesa en fechas señaladas… Lo mejor, la lectura y luego llevar a la práctica esas aventuras.

Hoy en día toca remar a contracorriente constantemente, estamos rodeados de distracciones y los padres y educadores tienen un papel importantísimo para convencer a los chavales de que leer no es algo que deben hacer obligatoriamente porque sea un bien cultural y cosas así. Deben leer porque es súper divertido… y nos hace ricos!!!

Triple salto mortal con tirabuzón. Pasar de un analfabetismo de letras a uno de móviles. En el medio… el pobre libro.

Yo siempre he leído. Cualquier cosa que pase por mis manos. Hasta el ‘gracias por su visita’ de las servilletas de una cafetería. Todo. Siempre he disfrutado con la lectura, dejándome llevar por lo que allí decía e intentando ir más allá. Es fantástico intentar identificarse con alguno de los personajes, o encontrar una situación que me apeteciera vivir y, desde aquellos primero relatos que leía en mi niñez, caer en la trampa de aquella primera página relatando una pasión, una risa… y tener que seguir leyendo compulsivamente, sabiendo que algo ocurrirá en los siguientes capítulos.

Me acompañaron muchos, no solo Hitchcock o Salgari, estuvo Jack London, Guareschi, Roald Dahl, Exupery, John leCarré… yo que sé cuántos… y ninguno me decepcionó y consiguieron, entre todos, que al final todo esto se haya convertido en una Pasión que todavía hoy me acompaña y también en cierto modo, y a mi humilde nivel, me animaron a escribir y contar cosas. Hasta les debo esa iniciativa y actitud emprendedora que me acompaña en cada cosa que hago; ese criterio que me hace no seguir al ganado y esa creatividad que diferencia mis trabajos… y mi forma de ser.

Leía, casualmente, el otro día, que los hábitos de lectura de los jóvenes no han cambiado tanto. Que prefieren el papel, el olor a tinta, el tacto de las páginas. Me ha encantado. Aunque me gusta tanto leer, que si ha de ser a través de algún aparato, lo haré. Solo quiero leer.

Si vamos a los números, veremos que los países anglosajones nos ganan por goleada en esto de la lectura (y en muchas más cosas). Pero tiene su explicación, porque parten de una educación orientada a la lectura. Son alucinantes. Un Licenciado en Filosofía puede presidir un banco. ¿Os imagináis? Podrían mejorar muchas las cosas, ¿no creéis?

Pero bueno, que nosotros también tenemos nuestras ventajas: la de libros que hemos comprado para llenar la estantería (sí, en singular) de ese fantástico piso que nos compramos en plena burbuja gracias a la espectacular hipoteca que nos ayudó también a cambiar de coche, irnos de vacaciones y darnos algún caprichito… Ay, si los hubiésemos leído… seguro que de alguna trampa de estas que nos han tendido nos hubiésemos librado.

Solo espero que esos libros no acumulen mucho polvo. A mayor espesor menos argumentos intelectuales a nuestro favor. Y es que, como dijo alguien, ‘un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un Amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora’. Esto ha sido así, es así y lo será… Siempre!!!

 

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jlcasal

Emprendedor. 'Soñador y apasionadamente inquieto'. Cofounder @Talk2Us_ y @EstrellasyTuits. Dtor Area y Profe Marketing Digital en @IMFFormacion. Directivo @ACENOMA

(6) Readers Comentarios


  1. siole
    2 febrero, 2015 at 10:25 am

    Erase una vez... nunca dejará de ser mágico... y las palabras serán y serán... no pueden dejar de ser... porque con ellas existimos... te empapan y te llenan ... en algún momento se volverá a ellas, las palabras... los libros... su olor a tiempo... a historias que a veces o casi siempre pueden ser una parte de nosotros. No faltará lectura por muy corta que sea que no ocupe un lugar en nuestras vidas. Que así sea. Id.

    • jlcasal
      2 febrero, 2015 at 1:24 pm

      Muchísimas gracias Sole... increíble el poder de las palabras ;)

  2. Inés TORREMOCHA
    2 febrero, 2015 at 10:06 pm

    Me has emocionado, JL! ( como casi siempre que te leo ;-) Con tanta ciberLectura, reconozco que hace tiempo que no leo una novela en papel...y no sabes cuánto lo echo de menos! Mañana mismo, me hago con un libro " fisico", con sus hojas, su olor, sus imperfecciones, su peso y su historia. Gracias, paso y " te leo" Abrazo! Inés T.

    • jlcasal
      2 febrero, 2015 at 10:11 pm

      Caray!!! Muchas gracias Inés, qué bonito... y sí, no pierdas esa sana costumbre ;) Lo dicho, gracias por tus palabras, así da gusto ;)

  3. Javier Carrillo de Albornoz
    3 febrero, 2015 at 10:55 pm

    Gracias por tu realista reflexión sobre la lectura, es la verdad, cuando era pequeño en mi casa de Granada, mi padre leía a mi madre al calor de la chimenea, cada noche después de cenar. En mi casa mi padre sólo compraba discos y libros, la única tecnología que había era la radio. Veo a mi nieto todo el día con la play...es horroroso. Recibe un fuerte abrazo de Javier

    • jlcasal
      4 febrero, 2015 at 2:13 pm

      Gracias siempre por tus palabras de apoyo Javi. Un abrazo grande ;)

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