Mar 08 2015

Fin de semana con muchas noticias, mensajes, artículos dedicados a la Educación. En Ifema se asesoraba a familias y alumnos sobre estudios universitarios y postgrados. En la prensa se hablaba de los nuevos grados en tres años en vez de cuatro, a cambio de masters de dos… A mi me ha tocado dar clases de Creatividad en IMF Business School, y los Jesuitas que, siempre están en la vanguardia educativa, deciden eliminar asignaturas, exámenes…

Casualmente de ahí vengo yo. De un Colegio de Jesuitas en La Coruña, Santa María del Mar. Un enorme edificio, obra de Fisac, junto a la Ría de O Burgo. Una fábrica de Sueños. Pero no provocados por el hormigón, ni por las plantas, ni por ese pasillo lleno de trofeos… Lo que me permitió soñar fue la complicidad de alguno de mis profesores. Sueños, curiosidad sin límite, inquietud infinita y unas ganas de aprender que permanecen intactas.

¡Y qué bien hicieron! Era la época de pararse a pensar y tratar de responder aquello tan manido de ‘qué quieres ser de mayor’. Era el momento de pensar como nos veríamos en cinco, en diez… en veintipico años. Soñábamos despiertos porque todo estaba por hacer. Nuestras vidas estaban sin escribir.

Y son estos momentos, los momentos en los que nos estamos formando en el colegio, en la Universidad, en un Master…, cuando es fundamental tener cerca a personas inspiradoras. A profesores que sean referentes y que nos ayuden a escribir nuestro futuro.

¿Por qué? A ver, ¿vosotros qué esperáis de un profesor?

Yo, sin lugar a dudas, busco en un profesor lo que no puedo encontrar en Google.

El mundo educativo está en plena revolución, espero que para bien. Hay nuevos actores en está película que, en muchos casos, pueden hacer peligrar a instituciones que parecían asentadas y consolidadas salvo, claro está, que reaccionen rápido y bien.

Los profesores han de cambiar el chip. No se puede ir de experto, de gurú. Un profesor ha de enfundarse el traje de ‘facilitador’. Facilitador de un proceso educativo cuyo centro ha de ser el estudiante. Ha llegado el momento de girar el foco y que la base ya no sean los conocimientos, sino el desarrollo de las competencias. Hemos de ayudar al estudiante a saber qué es importante, a trabajar ese conocimiento y ponerlo en su contexto correspondiente.

Eso evitará muchos problemas futuros. Porque el problema no es ser un mal estudiante en el Colegio, en la Universidad o ser el último de la promoción del Master. El problema es después. No nos podemos conformar con lo que conocemos o con lo que aprendimos en la Carrera. Eso solo nos regalará un pasaje de solo ida hacia la mediocridad profesional. Ya no importa qué carrera hemos estudiado. Importa qué estamos estudiando ahora.

La formación se ha reorientado y el acceso al conocimiento, en muchos casos, se ha democratizado. El éxito de la educación presencial dependerá de que los profesores seamos o no inspiradores.

Una palabra que puede llevarnos a equívoco, porque no es cuestión de deslumbrar de vez en cuando o de presumir de curriculum ante los alumnos. Tampoco vale llenar el discurso de ‘palabros’ que dejen boquiabiertos a los asistentes a nuestras clases. Inspirar no es llamar la atención utilizando alguna cita célebre o un vídeo de superación. Eso es palabrería.

Inspirar es lograr que nuestros alumnos cambien sus hábitos de vida. Inspirar es transformarles.

Entonces os pregunto. Profesores, ¿sois inspiradores? ¿sois capaces de provocar la transformación en los alumnos? Pensadlo.

Cuando damos clase a alguien, el alumno está en un momento de construcción de sueños, así que tenemos la obligación de crear momentos transformadores que les ayuden a catapultarse. Tenemos esa responsabilidad.

¿Cómo?

Experimentando.

Los profesores de hoy enseñan igual que los de hace mil años‘. Sebastian Thrun.

Despertad. Los cambios pedagógicos son infinitamente más lentos que lo que tarda un alumno en coger su teléfono y acceder a la información y conocimiento que necesita. Tenemos que atrevernos a experimentar con la educación. Innovar en el aprendizaje y que la tecnología sea nuestro aliado.

Debemos ser capaces de diseñar experiencias retadoras de aprendizaje que les abran los ojos, que les inquieten. Hay que ir más allá de la clase magistral demostrando lo ‘fenómenos que somos’. Eso ya no vale (y, lo siento, pero nunca ha valido).

No podemos ser inspiradores si no nos atrevemos a experimentar e innovar en clase.

Conversando.

La mirada del que ama no es realista. Es una mirada de proyección‘ Josef Pieper.

Inspirador es el profesor que conversa, que habla con los alumnos, que les dedica tiempo no remunerado. Tiempo generoso y no interesado. Tiempo que se emplea para ayudarles a orientar… su vida.

Y es que cuando alguien que te quiere te mira con esa mirada de proyección, es porque ve el talento que hay en ti, porque sabe que el mundo será peor si tu no estás. Y cuando alguien te dice algo así, cuando ves esa confianza ciega, tu no puedes hacer otra cosa que desplegar las alas… y volar rumbo a la realización de tus sueños.

Los profesores debemos actuar así. Mirarles con proyección y no como unos francotiradores que se limitan a apuntar al PowerPoint, responder a las dudas como robots, corregir mecánicamente los exámenes y escupir las notas. Eso no vale para nada.

Viremos hacia un estilo de mentor. De conversación alumno-profesor. Pensemos como hacerlo y gestionarlo. Hacerlo bien tiene premio: el sentimiento de pertenencia. El que los alumnis sigan vinculados a su Escuela porque siguen en contacto con los profesores.

La gente no se queda enganchada a un logotipo. La gente no vuelve por la nostalgia de un aula. Los alumnis vuelven porque les fascinó la experiencia. Porque quieren seguir conversando y aprendiendo con profesores que les dedicaron su tiempo.

Siendo íntegros.

Cuando contrato a personas busco tres cualidades: integridad, inteligencia y un alto nivel de energía. Pero si no tienes la primera, las otras dos pueden matarte‘. Warren Buffet.

Un profesor inspirador ha de ser íntegro. Ha tener valores superiores a sí mismo.

Porque ojo, los valores no se heredan y muchos no son fieles a ellos. Así que luchad por ellos o perderéis vuestra integridad. Vivid como pensáis. Haced lo que decís. La vida, como dijo Gandhi, es un todo indivisible. No podemos hacer lo correcto en algunas facetas y lo incorrecto en otras.

Si no somos íntegros no podemos pedir a los alumnos que lo sean, ni tampoco pedirles que sueñen con un futuro extraordinario.

Si no somos íntegros no creerán en nada de lo que les contemos en clase.

Si no somos íntegros pidamos perdón. Es un arma súper poderosa que libera como ninguna. Compensemos la balanza entre lo que herimos a los demás y las veces que pedimos perdón.

Si no somos íntegros cumplamos nuestros compromisos o no podremos pedir a los demás que los cumplan.

Si no somos íntegros nos convertiremos en charlatanes, en telepredicadores con un discurso vacío.

Si queremos ser íntegros digamos la verdad… Siempre!!!

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jlcasal

Emprendedor. 'Soñador y apasionadamente inquieto'. Cofounder @Talk2Us_ y @EstrellasyTuits. Dtor Area y Profe Marketing Digital en @IMFFormacion. Directivo @ACENOMA

(8) Readers Comentarios


  1. Catalina de Mamatambiensabe
    9 marzo, 2015 at 2:13 pm

    Pues ese es el cambio que se requiere, no tanto de currículos ni formas, sino de fondo, del modo de enseñar. Cuanto deseo que los profesores que les toquen a mis hijos en un futuro hayan hecho esta reflexión y se procuren un cambio... Y que el gobierno los apoye, desde luego, mejorando sus salarios y ofreciendo capacitación constante. Al menos a mi, como madre, facilitadora y comunicadora me has inspirado a seguir con el cambio de chip. Gracias

    • jlcasal
      9 marzo, 2015 at 9:43 pm

      Pues si Catalina, totalmente de acuerdo y gran labor la tuya como madre ;) Mil gracias y me alegra que el post haya provocado esa inspiración!!!

  2. GEMMA
    9 marzo, 2015 at 6:06 pm

    Sin duda, la educación va más allá de ser una herramienta de acceso al conocimiento. Un buen profesor te motiva no sólo a interiorizar la materia que imparte, sino a pensar, a descubrir, a investigar.. a crecer. En mi caso, mi colegio, en un pueblo de apenas mil habitantes, fue la puerta que me enseñó múltiples caminos, en definitiva una ventana hacia la libertad que no dudé en cruzar. Y ahí sigo.. investigando, descubriendo y creciendo. Gracias a esos profesores que me enseñaron a buscar en mi interior lo que realmente quería ser de mayor, que despertaron en mí la curiosidad por lo que sucedía más allá de mi entorno.

    • jlcasal
      9 marzo, 2015 at 9:43 pm

      ... y nunca pierdas esa curiosidad!!! Muchísimas gracias por tu comentario Gemma. Todo un detalle ;)

  3. Javier Carrillo de Albornoz
    11 marzo, 2015 at 10:44 am

    Ya se vé, eres una persona íntegra y sincera y tienes amigos hasta debajo de las piedas. A seguir así. Abrazos Javier

    • jlcasal
      11 marzo, 2015 at 1:37 pm

      Fortísimo abrazo Javi. Siempre es un placer. Gracias!

  4. Enrique Olmedo Álvarez
    1 septiembre, 2015 at 10:11 pm

    José, te dejo una reflexión que hice hace unos años y que creo que está en la línea de lo que alguna vez hemos hablado: http://dandolevueltasdenuevo.blogspot.com.es/2011/08/ortega-y-la-falsedad-del-estudiar.html

    • jlcasal
      6 septiembre, 2015 at 12:42 pm

      Fantástica reflexión y gracias por 'adentrarte' en este blog. Estás en tu casa ;) Abrazo!

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