Nov 30 2014

Esto es un no parar. El goteo de casos de corrupción, cachondeos políticos y desvergüenzas empresariales es incesante. Y esas ‘gotas’ no dejan de colmar un vaso que hace tiempo se encuentra desbordado: datos económicos penosos, por mucho que se empeñen en vendernos ahora que somos la locomotora de la vieja Europa; destrozos sociales provocados por unas cifras de paro escandalosas; unas desigualdades sociales alarmantes, y unas noticias sobre pobreza infantil que dilapidan el futuro de una generación y de nuestro futuro como país y sociedad. A eso sumadle los escándalos de políticos que cobraban una parte de su sueldo en B, B de negro, que variable es con V. Otros que aceptaban comisiones. Otros que utilizaban el dinero de todos para realzar el sentimiento de amistad, favoreciendo a su gente cercana. Y otros honrados que, sorprendentemente, no se enteraban o que, sorprendentemente, si se enteraban, pero miraban para otro lado. Ya sabéis, por aquello de no querer complicarse la vida, colegueo, votos… y fotos de esas trasnochadas ‘cortando cintas’. Sí, haberlo haylos también de los que por su exceso de honradez y su convencimiento en que las cosas han de hacerse bien, reciben la noticia de que no cuentan con ellos en próximas legislaturas.

De coña. Pero es ahora, cuando el ciudadano parece molesto y empieza a mostrar su descontento, quizás aplaudiendo a nuevos ‘personajes’ que entran en escena, cuando los de siempre empiezan a hablar de regeneración y no sé que más. Fuera corbatas y venga ambiente molón, perdón, cool. Tuits de tío ‘enrollao’. Hasta hablan de reformar una Constitución que ellos mismos negaron que fuese posible, interpretaron a su antojo y colocaron Magistrados fieles.

¿Qué hacer? Dudo mucho que quienes nos han metido en este lío puedan ahora sacarnos de él. Y los que quieren ser salvadores, miedo me dan. ¿Habéis leído sus propuestas?

Pero ya sabéis que a positivo no me gana nadie. Y sé que se puede salir de ésta (me he cuidado muy mucho de no decir ‘podemos’ por aquello de evitar malos entendidos).

Remontémonos un momento a 1941. Unos días después del ataque japonés a Pearl Harbor, Roosevelt, en su silla de ruedas, estaba reunido con los altos mandos militares, analizando la situación. Y el desánimo era la tónica dominante: Alemania controlaba prácticamente toda Europa (casualmente), Japón todo el este asiático.

Las fuerzas y los ánimos estaban bajo mínimos después de un ataque que había dejado grandes pérdidas materiales y más de 3.000 muertos. Necesitaban tiempo, logística, medios y un aumento importante de tropas.

Roosevelt se iba indignando por momentos. El panorama era desolador y su equipo de altos mandos militares estaba desanimado y vacilante.

Un sonido metálico y chirriante inundó la sala y todos miraron hacia el Presidente. Después de 20 años postrado en su silla, estaba intentando levantarse. Quería que sus piernas cobrasen vida y el dolor no le provocase un desmayo. Quería demostrar a sus generales lo prodigioso que puede llegar a ser el ser humano cuando impera su valor y su voluntad.

Nadie supo que hacer. Tras varios segundos de resoplidos y gruñidos logró su propósito. Miró a todos y exclamó: ‘Nuestra Nación es la más fuerte y poderosa del mundo. Nada ni nadie nos puede vencer. Y si yo, en menos de un minuto consigo hacer algo que durante 20 años los médicos me habían dicho que nunca podría hacer, entonces tampoco voy a tolerar que me digan que algo es imposible. Ustedes nos traerán la victoria, y en un plazo razonable, o tendré que hacer que otros lo hagan‘.

El resto de la historia ya la conocéis. La movilización del país y la implicación de sus ciudadanos con el fin de ayudar a Estados Unidos y a sus aliados, provocó el mayor despliegue de poderío de la Historia. En menos de 4 años, el bando de los aliados ganó la II Guerra Mundial.

Ese esfuerzo abrió las puertas a la época más floreciente en materia económica, tecnológica y empresarial. Una época, que llega hasta nuestros días y que hace tan solo 80 años, nadie se hubiera imaginado.

En nuestras manos está, y como dijo Henry Ford, ‘tanto si crees que puedes como si no, tienes razón‘… Siempre!!!

Related news


About Author


jlcasal

Emprendedor. 'Soñador y apasionadamente inquieto'. Cofounder @Talk2Us_ y @EstrellasyTuits. Dtor Area y Profe Marketing Digital en @IMFFormacion. Directivo @ACENOMA

(2) Readers Comentarios


  1. goloviarte
    30 noviembre, 2014 at 10:55 pm

    Buen post - goloviarte

    • jlcasal
      30 noviembre, 2014 at 11:32 pm

      Mil gracias caballero. Un abrazo!

Dejar respuesta


Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *