Dic 22 2013

Hay que ser muy valiente y osado para ponerse a escribir sobre el futuro, sobre los deseos para el próximo año, y más aun después de lo vivido estos últimos meses y con un presente incierto, gris y descorazonador a nuestro alrededor. Con muchos miedos, dolores que aprietan a muchos por dentro y con vidas que parecen detenidas. Muchos con cerebros lavados por un sistema sin impunidad, sin valores, sin respeto a la dignidad de las personas y, dicho sea de paso, con una débil oposición. Sin duda, ‘contra la estupidez, hasta los dioses se ven impotentes‘, decía Horacio.

Consideremos estas fiestas, estos días de reencuentros familiares, un paréntesis, una tregua… un momento para encontrar en el otro un reflejo de nuestro propio desconsuelo. ¿Por qué? Porque el presente nos ha dejado desnudos, huérfanos de ideologías, entusiasmos y credos…

A las puertas de 2014, y parece que estamos en 1945: vidas desvastadas y un derrumbe de la economía y del estado del bienestar. Sí, también por los bombardeos, pero éstos han sido sobre los mercados, sobre la confianza, sobre los valores. Y no han utilizado bombarderos, esta vez han sido lanzados desde las mentiras del poder.

Toca, como ya tocó a nuestros padres y abuelos, levantarse, reilusionarse, no abandonar nuestros sueños y apartar a los enemigos de la convivencia, de la justicia, a los que han dejado tras de sí un rastro de miseria, desahucios y vidas rotas. Toca, entre todos, reconstruir el mundo. Nuestro mundo.

Nuestros actos deberán llevarnos a nuestro verdadero hogar y tocará seleccionar y elegir. Descartaremos lo viejo e inservible y descubriremos algo que siempre hemos llevado encima y no nos habíamos dado cuenta: nuestras manos, nuestras vocaciones abandonadas, nuestros talentos dormidos. Serán nuestras armas para desafiar de nuevo a las circunstancias. Será el momento de reencontrarnos, tras la devastación, con nuestros Sueños más queridos.

Me atrevo a añadir ocho principios para el nuevo año. Realidad, deseo, quién sabe, pero los considero necesarios para la supervivencia…

Que hay que erradicar la ignorancia y la miseria. Son los mayores atentados terroristas de nuestra sociedad.

Que hay que dejar claro a políticos, banqueros y demás beneficiarios de este ‘tinglado’ que las Arcas del Estado no son sinónimo de Arca de Noé.

Que la educación es el mejor aliado que la sociedad puede tener. Es imprescindible, es necesario y es leal. Ayuda a vivir con los sentidos alerta y mirando hacia adelante con tranquilidad.

Que la transmisión del conocimiento genera satisfacción y realización. Lo contrario aísla y produce gente ‘oscura’, agresiva.

Que tenemos, y necesitamos, dejar claro que no somos números, no somos datos, papeletas, códigos de barras. Podemos y debemos decidir por nosotros mismos. No somos bienes de abuso y consumo.

Que invertir en educación, sanidad, cultura, ciencia, justicia social… es obligatorio para tener una existencia personal y global más completa, más sana, más feliz.

Que el mejor de los negocios que podemos hacer en este mundo se llama ‘bien común‘.

Que estar callados para que nos dejen tranquilos, para que no nos despidan. El no reaccionar y buscar alternativas. El que todo esto nos impida ver el bosque solo se puede resumir en lo que, como decía Duchamp: ‘trabajar para vivir es ligeramente estúpido‘.

Os deseo lo mejor durante estas fiestas navideñas y espero que 2014 sea el año en el que las cosas empiecen a cambiar, pero no por la inercia del sistema, sino porque así lo hayamos decidido todos. Brindo por ello, y brindo por todos los que caminan y salen adelante día a día, porque hay una verdad elemental: si uno se compromete en serio, el destino también lo hace. Si sabéis que podéis, o lo creéis, poneos en marcha. La audacia, alimentada de Sueños e ilusión, tiene genio, poder y Magia… Siempre!!!

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