Ago 05 2012

Es que nos pasa cada cosa… tenemos organizado todo de una manera…

Estoy seguro que si unos extraterrestres llegasen a la Tierra para investigarla y entenderla, de regreso a su planeta explicarían que aquí mandan los perros. Explicarían que éstos se pasan el día tomando el sol y jugando, mientras sus esclavos, los hombres, se matan a trabajar para llevarles la comida, las medicinas y la energía. Y también explicarían que estos amos, los perros, son tan crueles que cuando sus esclavos regresan después de trabajar toda la jornada, los obligan a salir a pasear bajo el frío de la noche. Pero claro, por algo son los dueños.


Vivimos en una sociedad llena de incoherencias e irracionalidades, lo que denota la poca madurez de nuestra organización social. Nos amontonamos a vivir unos sobre otros, nos levantamos todos a la misma hora para apelotonarnos en un transporte público saturado o en las colapsadas carreteras. Nos aseguramos de ir de vacaciones todos al mismo sitio para encontrar todos los hoteles bien llenos y más  caros que cualquier otra época del año y las carreteras de los destinos turísticos con los dos carriles a reventar, unas carreteras que, además, sólo se utilizan la mitad del año.


Somos un país turístico, así que hacemos nuestras vacaciones cuando vienen los turistas, de forma que no dejamos plazas libres para importar divisas extranjeras; y, como estamos de vacaciones, hay menos mano de obra disponible para dar servicio a nuestro sector más estratégico, aparte que ésta es más cara y de peor calidad.


Todos hacemos horarios muy similares, por lo que, mientras trabajamos, las tiendas permanecen abiertas, y, cuando podemos ir a comprar, están cerradas; y si algunas abren, por supuesto, están abarrotadas. Quienes hacen horarios no adaptados a su público se quejan amargamente y reclaman una ley de horarios comerciales que les permita seguir abriendo cuando la gente no quiere comprar.


Todo parece inverosímil, pero es la realidad que nos ha tocado vivir. “¿Por qué no la cambiamos?” Preguntaría un niño a su padre. La respuesta es más sencilla de lo que parece: toda nuestra conducta se basa en nuestra cultura, y la cultura es muy difícil de cambiar. “¿Qué es la cultura?” La cultura son las asunciones básicas que comparte un grupo para asegurar su supervivencia. Una persona culta no es la que sabe más sobre literatura, arte… sino aquella que sabe convivir mejor.


En fin, que todo es rarísimo… ¿o no?

Nos vemos en septiembre. Felices Vacaciones Siempre!!!

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