Oct 05 2015

¿Por qué? Porque coleccionan virtudes. Porque han asumido el reto de ser lo que son desde la cercanía, el cariño y la humildad.

Tienen la obligación moral de convertir a sus alumnos en personas mejores que ellos, dándoles pistas y guiándoles en el camino hacia el aprendizaje de competencias, conocimientos y habilidades. ¿El premio? Serán personas libres.

Un Maestro tiene una deuda pendiente. Devolver a la sociedad parte de lo que ha recibido de ella, con rigor. Y siendo honesto en todo momento con él mismo. Aprende siempre más de lo que enseña. No deja de formarse y estudiar y lee todo lo que pasa por sus manos. Solo quiere ser una fuente fiable de conocimiento para sus alumnos.

Un Maestro es fuente de inspiración inagotable. Su combustible es la Ilusión, aliñada de forma generosa por su vocación y talento, y siempre pródigo en amor por lo que hace. Y sí, he dicho ‘por lo que hace’ y no por ‘su trabajo’, porque un Maestro no trabaja… disfruta. Los Maestros canalizan todos sus recursos en que los alumnos aprendan. Son su fin. Entenderles. Ayudarles…

Son generosos y sí, aman. Aman lo que hacen. Aman a sus alumnos y aman a quienes han confiado en él tal responsabilidad. Su trabajo es arte. No se puede amar si no hay sensibilidad, si no hay implicación, si no hay humildad, si no hay… generosidad.

Los Maestros son responsables. Y son muy conscientes de ello. Cada pequeño gesto, cada palabra, es observada y tenida en cuenta. Crea poso. Deja huella. Se convierten en modelos para los demás y aceptan el reto con gusto.

He tenido Maestros a los que admiro y respeto. Les llevo muy dentro de mi y les tengo muy presentes en muchos momentos. Han dejado huella de por vida. Entendían la diversidad, la respetaban y, lo más importante, la atendían. Reconocían esta diversidad de cada uno de nosotros, nuestras virtudes, nuestros ritmos… y hacían magia: conseguían que todos y cada uno de nosotros floreciésemos.

Un Maestro ve las necesidades del alumno y consigue convertir el alma descarriada en un generador de energía ilimitada. Y qué cosas… a veces es tan ‘sencillo’ como conseguir que nos miren, que nos escuchen, que nos entiendan… que nos indiquen la dirección. Pero no la dirección que más le guste a él o a nuestros entorno. La dirección que más nos conviene a nosotros.

Aplausos para esos Maestros que estimulan en sus alumnos la curiosidad, la creatividad y las ganas de aprender. El resto no vale. Ya lo dijo Horace Mann: ‘el profesor que intenta enseñar sin inspirar el deseo de aprender, está tratando de forjar un hierro frío’.

A lo largo de mi vida he tenido profesores y, como os decía, algún Maestro. Éstos últimos se pasaban el día volcados en nosotros. Los profesores en ellos, buscando potenciar su imagen y reconocimiento ajeno. Los Maestros, mis Maestros, siempre han buscado lo mejor para sus alumnos y su recorrido educativo.

Gracias Maestros. Os doy las gracias por enseñarme a pensar, por hacerme ser lo que soy. Gracias Lola, Mari Carmen, Xosé Carlos, Juan, Laredo, Carlos, Riera, Fernando, Isabel, Paco, Carles, Xavier…

Lo dicho, yo no quiero ser profesor, quiero ser Maestro… Siempre!!!

Related news


About Author


jlcasal

Emprendedor. 'Soñador y apasionadamente inquieto'. Cofounder @Talk2Us_ y @EstrellasyTuits. Dtor Area y Profe Marketing Digital en @IMFFormacion. Directivo @ACENOMA

(0) Readers Comentarios


Dejar respuesta


Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *